La empatía es la capacidad de ponerse en la piel de la otra persona. La habilidad de empatizar es fundamental a la hora de establecer relaciones saludables, puesto que permite entender, interpretar y comprender los sentimientos, emociones y expresiones de los demás.

Las citas de los grandes filósofos griegos dan fe de la importancia de la empatía en las relaciones personales. No en vano, el origen del nombre es griego. Aristóteles, por ejemplo, definía al ser humano como político, asociando el término a social, es decir, que vive en familia, grupos, manadas, clanes, ciudades, pueblos o naciones. Las personas sienten la necesidad de relacionarse con otras para sentirse realizadas. Hacerlo con plena conciencia queriendo de verdad el encuentro con la otra persona sin duda nos aliviará mucho con los problemas de comprensión en nuestras relaciones. ¿Y si nos encontramos?.

Hay gente que nace con una gran empatía, lo que les permite establecer relaciones interpersonales de confianza con facilidad. Otras no tanto. Hay personas que viven a la sombra de las heridas de su infancia, de su  Niña Interior  y que necesitan desarrollar más la empatía empezando por tenerla con ellas mismas.  Los seres humanos viven en constante evolución y crecimiento, por lo que nunca es tarde para adquirir y desarrollar la capacidad de empatizar. Una habilidad que permite a las personas mejorar sus relaciones.

 

¿Dispuesta a ello? Aquí tienes 10 Pautas que espero que te sean de gran ayuda, eso sí, si las pones en práctica ¡Tú decides!

Pautas para desarrollar la empatía

 

​1. Aprender a escuchar

Es importante aprender a escuchar. No solo a atender, sino a escuchar, a observar y a interpretar la comunicación no verbal. En muchas ocasiones, las palabras dicen una cosa y los gestos dicen otra. Tal vez un buen amigo diga que se siente bien tras haber vivido un momento amargo, pero su expresión atestigua lo contrario. La empatía permite detectar las verdaderas emociones de las personas.

 

2. Analizar la situación con la técnica de las tres columnas

Ante una situación que haya sido conflictiva, una técnica de gran ayuda para verla desde un punto de vista empático, es dibujar tres columnas en un papel. La primera columna es para anotar lo que ha ocurrido, cuál es la situación, en la segunda se indicará cuál es el punto de vista personal al respecto y en la tercera la postura de la otra persona. Gracias a esta sencilla práctica, se aprende a ponerse en la piel de los demás, a entender los motivos de su enfado o de su actitud, sin cegarse solamente en los propios.

 

3. Practicar la escucha activa

Escuchar a otra persona de forma activa no solo es prestarle atención y darle consejos propios sobre uno mismo, sino ponerse en su lugar, intentar sentir y pensar como el otro. Solo así se pueden entender las verdaderas emociones. Las personas son ellas y sus circunstancias, no se puede dar un consejo desde una situación propia a la otra persona.

 

4. No pensar ‘por’ los demás, sino ‘con’ los demás

Cuando alguien cuenta sus problemas o preocupaciones, hay que ayudarle para que encuentre sus propias respuestas, no para imponerle las propias. No se trata de decirle lo que debería hacer, ni darle consejos mágicos o respuestas de consolación, sino para guiarle en su propio camino, ayudarle a que reflexione y piense por sí misma cuál es la mejor solución. Querer imponerle lo que te dice tu diálogo interior en su beneficio solo puede causar más problema al sentir la otra persona que le quitas la libertad de pensar por sí misma.

 

5. Acompañar con tu comprensión la emoción ajena

Acompañar repitiendo lo que la otra persona te expresa potencia la empatía. Cuando una persona le cuenta a otra que está preocupada, por ejemplo, por la enfermedad de un familiar, es importante acompañarla diciendo, por ejemplo: “entiendo, la enfermedad de tu familiar te preocupa“. Se puede dar un paso más allá, ayudando a la otra persona a que vea por sí mismo sus propias contradicciones o incongruencias emocionales: “entiendo, te sientes decepcionado porque tu amigo no ha ido al acto de graduación, pero me estás diciendo que tú tampoco fuiste al suyo”. Se puede utilizar un conjunto de palabras y expresiones que ayudan a empatizar: “entiendo, me hago cargo, si me pongo en tu piel puedo sentir o pensar…“, entre otras.

 

6. Desprenderse del ego propio

El ego, entendido como el exceso de autoestima, es uno de los peores enemigos de las relaciones saludables. El ego está en la raíz de palabras como egoísmo o egocentrismo. La empatía modula el ego, puesto que no antepone la opinión o punto de vista propio al de los demás. Para realizar una escucha activa, primero hay que dejar de pensar en uno mismo. Eso te ayudará a mejorar tus habilidades sociales.

 

7. Seguir la intuición

En un encuentro con otra persona, aparte de mirarla a los ojos y escucharla, es muy importante fijarse en su expresión corporal, los gestos de sus manos desvelarán un posible nerviosismo o preocupación que no comparten sus palabras: la postura descubrirá su propio estado de ánimo aunque intente sonreír; los silencios transmiten mucha información. La capacidad de empatizar va más allá de la razón, da paso a la intuición.

 

8. Imaginar cuáles son las motivaciones de los demás

Para llegar a comprender una situación o ponerse en la piel de otra persona, es más que aconsejable descubrir cuáles son sus motivaciones, lo que le ha conducido a un determinado lugar. Así, será más sencillo entender lo que le pasa.

 

9. Respeto sin imponer conclusiones propias

En las relaciones saludables el respeto es fundamental. Aunque no se comparta una decisión, no hay que imponer otra, sino respetar. Cada persona tiene su propio camino y ha de aprender a caminar, a tropezar y a levantarse por sí mismo. El respeto crea confianza y mejora la autoestima, por eso no hay que imponer conclusiones propias a los demás. Si se hace, solo se conseguirá que el interlocutor se cierre más y no comparta sus emociones o pensamientos, además de crearla una gran inseguridad. Aunque no se piense igual, hay que respetar las decisiones ajenas y brindar la ayuda propia, sin imponerla.

 

10. Empatía: practica, practica y practica

La empatía no se desarrollar de un día para otro. Para conseguir que sea una verdadera habilidad social, hay que ponerla en práctica todos los días y con toda la gente. Solo así será una verdadera capacidad, una aptitud que se percibirá sincera porque se sentirá como innata y propia. Las personas empáticas no empatizan con unos sí y con otros no, eso es hipocresía o interés. Las personas que son realmente empáticas, lo hacen con todo el mundo en general. Ayudan, son líderes de corazón. Es más, ese altruismo es el que consigue que se sientan bien y en paz consigo mismas.

Y ahora respóndete a ti misma ¿En cuál de estos consejos sientes que tienes que poner más atención? ¡De ti depende!
¡Feliz Día! ¡Feliz Vida!
Con Cariño ♥ Rosa Maria ♥

 

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