La escucha es una necesidad psicológica básica del ser humano. La escucha activa es un pilar principal de la comunicación interpersonal. Sin embargo, existen grandes diferencias entre oír y escuchar. Existen dos obstáculos habituales que limitan la predisposición de atención hacia el otro: la prisa. La prisa es un freno, porque un recurso necesario para mejorar la comunicación es el tiempo.

Y además, la atención dispersa, una tendencia frecuente en un contexto en el que la persona tiende a hacer más de una cosa a la vez, por ejemplo, ver la televisión mientras consulta el teléfono móvil, también afecta a la capacidad de concentración del pensamiento.

  • ¿Cuántas veces te das cuenta de que la persona que te está “escuchando” en realidad tiene prisa para que acabes lo antes posible? ¿Cómo te hace sentir eso?
  • ¿Cuántas veces tienes tú esa misma actitud de prisa sin darte cuenta que también la está percibiendo la otra persona?
  • ¿Y qué me dices de estar dispersa en mil cosas a la vez sin atender realmente y de forma auténtica a quién pretende comunicarse contigo en ese momento?

Sin embargo, la escucha es una habilidad que requiere un entrenamiento, porque es a través de la práctica como puede potenciarse la actitud y la Empatía de apertura hacia el otro.

 

¿Quieres unas sugerencias para entrenar la escucha activa?

 

⬇ Aquí tienes algunas que te pueden ser de mucha ayuda, puedes tomarlas como ejercicios prácticos 

 

1.Puedes quedar con otra persona para ir al teatro a disfrutar de una obra. El teatro es una experiencia muy emocional gracias a la perspectiva del directo y la cercanía de los actores. Al final de la trama, podéis aprovechar el momento para comentar la obra desde distintos puntos de vista: el argumento, los diálogos y los personajes. Este ejercicio es enriquecedor, porque nos permite darnos cuenta de cómo la realidad es una, pero las interpretaciones son múltiples, ya que cada persona observa el mundo a partir de su propia experiencia vital.

2. Al mantener una conversación con otra persona, puedes comentar alguna de sus propias palabras, continuar con su hilo de conversación haciendo un resumen de lo que te ha dicho. De este modo, recibirás la respuesta de la otra persona que te informa sobre si has comprendido aquello que realmente quería decirte.

3. Imprimir letras de canciones para leer con mayor atención el mensaje al compás de la melodía. Este ejercicio de atención es muy importante para escuchar con mayor concentración el significado de las palabras. Para realizar este ejercicio es recomendable elegir un tema con crítica social o un tema musical que sea rico en matices de mensaje.

4. Otro ejercicio sencillo que puedes poner en práctica para aprender a escuchar es recitar poesía en voz alta, leer un fragmento de un libro, un artículo que te guste mucho… Cuando lo haces, mejoras tu memoria auditiva al escucharte a ti misma. Y además potencias la actitud de Autoestima y te sirve de entrenamiento en la disposición para las conversaciones con los demás.

 

Experimenta: ¿Y si te grabas mientras lees y te escuchas después? ¡Sí! Escucha activa a ti misma.

 

5. Es positivo integrar en los hábitos de ocio actividades que giran en torno a la escucha de algún modo. Por ejemplo, formar parte de un Club de Lectura es una experiencia muy gratificante que permite a los participantes poner en común ideas sobre un mismo libro. Te permite darte el placer de escuchar a otras personas aquello que sienten y piensan sobre algo en común, en este caso el libro escogido. Y por supuesto ser escuchada y tenida en cuenta como una participante más.

6. Tras haber estado con un grupo de amigos compartiendo una conversación, puedes realizar el ejercicio de escribir en un diario, un resumen de esa experiencia. También es posible enviar un mensaje de gratitud a esos amigos dando las gracias por algún motivo concreto. Por ejemplo, por haber compartido alguna información les sea de ayuda para aumentar su poder personal. A través de este sencillo gesto, la otra persona se siente valorada.

 

¿Practicas ya alguna de estas sugerencias? ¿Quieres más?… ¡Aquí las tienes!

 

7. Llamar por teléfono con más frecuencia en lugar de reducir la interacción a un mensaje de whatsapp o a las redes sociales es uno de los consejos más básicos para recuperar la importancia de la escucha. Por esta razón, un ejercicio práctico es proponerte el hábito de realizar al menos una llamada semanal a alguien que te apetezca sin otro propósito que el de saber qué tal está y charlar un rato.

8. Otra buena costumbre que puedes poner en práctica es pensar en qué persona de tu entorno recibe pocas visitas y tiene un círculo social reducido. Por ejemplo, una persona mayor que, por una cuestión de edad, pasa gran parte de su tiempo en casa. En ese caso, una visita es una forma agradable para compartir conversación y es una experiencia en la que vives en primera persona la gran importancia de la escucha. Es importante buscar el contacto visual durante la charla y poner la atención en ese instante.

9. Realizar ejercicios de role playing en pareja o con amigos simulando una situación concreta. El role playing es una técnica en la que se simula una situación de las que pasan en la vida real. Al practicar esta técnica debes adoptar el papel de un personaje concreto y crear una situación como si se tratara de la vida real, como si lo vivieras en ese momento. Por ejemplo, realizar una dinámica de grupo en la que un participante habla sobre un tema importante mientras el otro consulta constantemente el móvil, mira el reloj y muestra prisa por irse. Este ejercicio vivencial es útil, porque permite experimentar la incomodidad que surge en una conversación cuando falta el interés de la escucha. ¡Además es un ejercicio divertido de autoconocimiento!

 

¡Vamos a escuchar Jugando… con Humor, Amor y Risas! ¡Adelante!

 

10. Algunos juegos de niños también sirven para tomar conciencia en la etapa adulta de lo importante que es la escucha. Por ejemplo, formar una fila en un grupo de varias personas. Una de ellas dice una frase expresada de forma rápida y en voz baja al oído de quien está delante. De este modo, cada participante dice aquello que ha escuchado a quien se encuentra en el punto siguiente de la fila. La información inicial será muy diferente a aquello que perciba quien se encuentre al inicio de la cadena. ¿Has jugado alguna vez a esto de pequeña? ¡Yo sí! Y créeme,  hacerlo cuando eres adulta le da otra perspectiva al tener un mayor nivel de conciencia de lo que realmente sucede en el proceso de la escucha.

11. Aprender a escuchar es una experiencia que también resulta más sencilla cuando está acompañada por el sentido del humor. ¡Maravilloso para tenerlo presente! ¡Recuérdalo! Por ejemplo, puedes aprenderte una anécdota o un chiste que ha contado un amigo en una cena. En ese caso, le pedirás que lo repita hasta que te lo sepas de memoria. Nos resulta más fácil escuchar aquello que nos divierte o nos resulta agradable, aquello que nos hace reír incluso en momentos inesperados. Esta es una de las razones por las que esta dinámica también es muy eficaz para reforzar la escucha desde el Amor hacia ti misma y hacia los demás.

 

¿Y si pones en marcha tu propio plan de acción para mejorar tu escucha?

 

El deseo de aprender a escuchar significa tomar conciencia de cómo mejoran tus relaciones personales cuando tienes una actitud de apertura hacia los demás. No existe empatía ni diálogo sin escucha activa. Y estos ejercicios sencillos son un buen plan de acción para incrementar el diálogo atento y constructivo como un poder de cambio en la actitud que te hará vivir más plenamente. Para mejorar la escucha es recomendable mantener un contacto habitual con los amigos, conocidos, familiares, pareja… y organizar actividades de ocio en las que la conversación es el eje central. Por ejemplo, quedar para dar un paseo, para tomar algo… incluyendo ese objetivo de tener una buena charla y disfrutar de ese momento. Tan sencillo y gratificante como eso…

Por tanto, es importante que seas consciente de que la escucha activa auténtica es el verdadero motor de las relaciones y una habilidad social básica. Y como ves la puedes entrenar fácilmente.

Dime y tú… ¿Qué crees que te sería más cómodo y fácil de hacer de todas estas sugerencias? ¿Tienes alguna nueva que quieras compartir? 

Lo puedes hacer al final de este post, en los comentarios.⬇ Estaré encantada de leerte y además estarás ayudando a otras personas a que sepan que sí, que es posible aprender y entrenarse en la escucha activa, positiva y enriquecedora.

¿Cuál va a ser tu siguiente paso? ¡Tú decides!

¡Feliz Día! ¡Feliz Vida!

Con Cariño Rosa Maria

 

 

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