SOBRE MI

 

¿Te acuerdas cuál era tu juego preferido durante la infancia?

 Uno de mis juegos favoritos era mediar entre las muñecas, al igual que lo hacía con mis amigas. Sí, cogía mis muñecas, imaginaba que  discutían y se enfadaban. Entonces, ahí estaba yo… para calmar las aguas, poner paz, solucionar problemas y que las relaciones fueran siempre de amistad, con mucho cariño y alegría de compartir y estar juntas.

De la misma forma que jugaba en la intimidad de mi habitación, actuaba con mis amigas y con las situaciones de la vida en general. No quería que nadie sufriera si yo podía evitarlo.

A pesar de vivir una infancia dura, creé lo que yo llamaba una “poesía”. Déjame compartir contigo este pedacito de vida. La creé en Catalán y decía así:

Viu i deixa viure 

Somia i deixa somiar 

Però encara que tu ploris 

No deixis als altres plorar  

Vive y deja vivir 

Sueña y deja soñar  

Pero aunque tu llores  

No dejes a los demás llorar 

Con ese mundo interno tan intenso, necesitaba un lugar especial para mí.

¿Y cuál era ese lugar al que acudía para sentirme segura y comprendida? ¿Ese lugar en el que buscaba respuesta a todas mis preguntas?

Recuerdo cuál era ese lugar para mí…

Desde muy niña visitaba la biblioteca todas las semanas para leer los libros que me ayudaran  a entender cómo y por qué las personas actuábamos  y pensábamos de una forma u otra.

Recuerdo con cariño cómo las bibliotecarias se sorprendían una y otra vez por los libros que escogía para leer.

Tal vez entendía poco, pero ese poco… ¡qué bien me hacía sentir! Además hizo que supiera -a mi manera, claro-  cómo ayudar a las personas que lo pasaban mal.

Recuerdo que me decían “esta niña tiene mucha psicología”.

Hoy quiero contarte por  qué sentí este interés tan prematuro en la Psicología.

Nací con una malformación genética que hizo que tuviera que pasar por el quirófano casi una vez por año entre el nacimiento y los 18 años. Ni mis padres pueden recordar cuántas veces fueron. Conozco de cerca tanto el dolor físico como el emocional y sé que esta experiencia me ayudó a desarrollar un profundo sentido de la empatía.

Siempre me identifiqué con el sufrimiento ajeno desde la comprensión, sin juicios e intentando aportar lo que yo podía en cada situación.

Pasaban los años, y yo sentía profundamente la necesidad de ayudar como no habían sabido ayudarme a mí. Ya que si bien los médicos se ocuparon de todo lo que tenía que ver con mi malformación física, no se ocuparon del sufrimiento que causaba en mí: vivir a expensas de las burlas ajenas y ser el centro de atención no precisamente para bien. Aquello que tanto se dice… de que “los niños son crueles”, lo viví en carne propia. Hoy, entiendo que no sabían hacerlo mejor. Que no sabían actuar de otra manera. Desde ese entendimiento, abracé a mi Niña Interior herida y aprendí a amarla con todas las cicatrices del pasado.

De esta forma, fue natural que decidiera realizar mi pasión a nivel profesional: ayudar a los demás a mejorar su propia vida.

¡Lo tenía claro! ¡Quería ayudar a las personas en su dolor, en su sufrimiento! Realmente era lo que había hecho toda mi vida de forma natural y voluntaria pero sentía que necesitaba profesionalizarme para ayudar lo más eficazmente que pudiera.

Y la formación me permitió comprender, por ejemplo por qué, sintiéndome tan mal, tenía siempre una sonrisa. Recuerdo decirme a mí misma: ¿Rosa para qué sonríes?… Y no hallaba respuesta. La sonrisa me brotaba de forma natural… Estudiando supe que a los niños que nacen con mi malformación,  son llamados de forma amable los “niños sonrisa”

Siendo de esta forma, no es de extrañar que en el año 2002 empezara mi formación como Terapeuta, precisamente de la Risa… así que mi primer reto fue estudiar la Formación como Monitora de Dinámica y Terapia de la Risa.

 Para mí fue complejo, porque trabajar en grupos supone un desafío constante para quien siente la timidez como uno de los rasgos esenciales de su carácter. Para quien siempre quiso pasar desapercibida, ponerse delante de un grupo de personas para hacerlas Jugar y vivir desde la Risa… sólo decirte que mis padres tardaron mucho en asimilarlo… No creían que yo fuera capaz de algo así, con lo introvertida y tímida que era. Ni yo misma lo creía…hasta que descubrí el maravilloso mundo de la Risa a niveles muy profundos gracias a mis profesores y compañeros de promoción…

Por supuesto, empecé a impartir Talleres, y Cursos de varios meses en diferentes sitios de mi Región. ¡Tenía que demostrarme a mí misma que Podía! ¡Con miedo, pero adelante que fui!

En el 2004 realicé la Formación de Hay Teacher Training – Facilitadora de Autoestima del Método de Louise L. Hay

Con ilusión empecé a impartir Talleres y Cursos de esta filosofía que tanto me había ayudado ya en mi época adulta.  Así que acompañé a decenas de personas en mis Talleres a que empezaran el Camino de la Autoestima, de creer en ellas mismas, de valorarse y llegar mucho más allá de lo que sus creencias les habían permitido hasta ese momento.

A partir de ahí, ejercí como Terapeuta Grupal mientras continuaba con mi Formación  personal y profesional. Cada formación fue también la experiencia de un proceso personal, porque entenderme, me ayuda a entenderte.

Siempre me apasionó el mundo cibernético para aprender, crecer, conectar con personas que de otra forma no podría… así que podría decir que llevo más de 10 años ejerciendo mi propio “voluntariado digital”…

Cuando tomé la decisión de re-inventarme, una vez más… decidí compaginar mi acompañamiento voluntario con Talleres y Sesiones Terapéuticas Online,  uniendo mi pasión y vocación a mi profesión…

Y hasta aquí, este “sobre mí. Si has llegado hasta el final, tienes mérito… así que ¡Gracias por tu paciencia y atención! Sino has llegado…¡Gracias igualmente por estar ahí!

¡Feliz Día! ¡Feliz Vida!

Con Cariño ♥ Rosa María ♥

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